El móvil: ¡un aparato poco protocolario!

El móvil: ¡un aparato poco protocolario!

Vivir sin nuestros móviles -«celulares» para nuestros seguidores allende los mares, «handys» para los que nos siguen desde el centro de Europa- es ya imposible. Los llevamos siempre encima, aunque estemos en nuestras casas, y constantemente miramos si hay correos, mensajes, «Whatsapps» o entradas al Facebook.

Desde el punto de vista de la educación social y las buenas costumbres y cortesía debidas, esta actitud es de todo menos educada, especialmente si estamos con otras personas a las que no atenderemos correctamente si con el rabillo del ojo no dejamos de mirar la pantalla. Feo es, y feo debería parecernos  a todos, sentarnos a comer y ponerlo sobre la mesa. Cualquier dependencia está mal vista -al alcohol, a las drogas, al juego,..- pero, de momento, el móvil se libra y aunque circulan viñetas al respecto,

movil y educación

Lo cierto es, que aun se disculpa. Y sin embargo, si nosotros perdemos el hilo de las cosas cuando tenemos el aparatito a la oreja, ¿qué no pensar de nuestros próceres que no lo sueltan nunca? ¿Qué trabajan mucho?

¡Hay que ser muy hábil para salir airosos de algunas situaciones en las que nos puede poner una llamada a destiempo!