El uniforme diplomático

El uniforme diplomático

Tuvimos la suerte el sábado pasado de asistir a una recepción en una embajada en Madrid. Como es obvio, pudimos charlar sobre asuntos protocolarios, formación en protocolo y un montón de temas más relacionados tanto con el protocolo como con la diplomacia. ¡Por supuesto también de indumentaria, de vestirse adecuadamente en los diferentes actos y ceremonias! De etiqueta y costumbres. Y hablando de ropa, era inevitable hablar de los uniformes. Los de los diplomáticos son tan espectaculares. Y sobre estos no habíamos escrito post alguno. Subimos al blog en septiembre de 2016 uno sobre la entrega de cartas credenciales en la Santa Sede. En aquella ocasión el embajador era embajadora y hablamos de su uniforme porque lo lució para la ocasión. Pero era británica. ¿Nosotros tenemos uniformes para nuestros diplomáticos? Si. Los tenemos y además, regulados.

El uniforme bajo la lupa

Los uniformes han servido siempre para distinguir grupos de profesionales y, como decíamos en otro post sobre estas prendas: “han sido siempre seña de identidad de diferentes grupos -ahora, colectivos- de profesionales y estudiantes”. De hecho aquí hemos visto uniformes de las fuerzas armadas españolas y los uniformes de las líneas aéreas, que son dos clásicos. El cuerpo diplomático es otro de estos grupos que tienen en esta prenda una de sus señas de identidad. Desde 1929, año de unificación de las carreras diplomática y consular, el uniforme es único para ambos. Los símbolos que identificaban a estos profesionales y la tradición establecida al respecto se recogió en el Reglamento Orgánico de la Carrera Diplomática que se aprobó por decreto el 15 de julio de 1955. En este decreto, se menciona a los uniformes en el capítulo VIII (“De los tratamientos, uniformes y distinciones honoríficas”):

Artículo 39.

Los funcionarios diplomáticos usarán los uniformes de la Carrera con arreglo al modelo oficial determinado por Orden ministerial. Será obligatorio el uso de uniforme en los actos de servicio.

La  Orden Ministerial en vigor hoy es la  de 3 de octubre de 1997 sobre uniformes de la Carrera Diplomática y el la Orden circular 322.  Y en ella se dan las pautas para su uso y su modelo. Si la embajadora británica ante la Santa Sede lució el modelo con falda, se sobreentiende que hay dos modelos: el de ellas y el de ellos.

El uniforme masculino

El texto sobre la forma y confección del uniforme de los embajadores es prolijo. No nos saldría igual de exacto si lo contamos, así que mejor, reproducimos algunas partes del punto dos de la Orden Ministerial, que es un texto muy curioso. Lo componen:

-una casaca de paño azul “que llevará tres liras bordadas repartidas proporcionalmente desde el centro de la espalda” y que a partir del talle “tendrá una abertura de canutillo y serreta, terminación que se realizará también en la unión de los faldones con las fajillas;
-con cuello de tirilla de 5 centímetros de ancho y también “bordado de canutillo, serreta, palmas y hojas de roble;
-carteras: están en “la unión del tronzado de la casaca con el faldón, tendrán tres puntas, coincidiendo cada punta con un botón dorado grande con el escudo constitucional, realizándose en ellas un bordado de 6 centímetros de alto y 14 centímetros de largo con canutillo, serreta, palmas y hojas de roble”. -hombreras: llevan “un cordoncillo de oro retorcido sujeto con un botón dorado pequeño con el escudo constitucional;
-la pechera o parte delantera de la casaca: “se cerrará con nueve botones dorados grandes con el escudo constitucional”;
-bocamangas: son de paño rojo y llevan “un bordado de 11 centímetros de alto y 14 ó 15 centímetros de largo, igual al realizado en las carteras, con un botón dorado pequeño en el ángulo que forma la costura del codo con la bocamanga. Todos los cantos irán bordados con canutillo y serreta”;
-la casaca va forrada de raso blanco en la parte superior y de raso rojo, en los faldones.

-el pantalón: también en paño azul, “con un un galón de hilo de oro de 50 milímetros de ancho” en el costado

-el bicornio: con remate de plumas negras, salvo si se trata de un embajador. Para ellos, las plumas son blancas.

-el calzado: negro

complemento: “un espadín que estará situado en el lado izquierdo de la cintura pendiente de un tahalí”.

El uniforme femenino

Para las mujeres hay ligeras variaciones. En vez de casaca, son chaquetillas cortas de estambre de lana de color azul muy oscuro. Para el resto de detalles, dice la Orden Ministerial que:

-cuello: “de 4 centímetros de ancho, tiene el mismo diseño y bordados que el del uniforme masculino”
-pechera: “se cerrará con siete botones dorados grandes con el escudo constitucional. Los cantos del delantero irán bordados con canutillo y serreta”.
-bocamangas: como las de los hombres, en paño de color rojo y con un bordado de “8 centímetros de alto y 12 centímetros de ancho con canutillo, serreta, palmas y hojas de roble, con un botón dorado pequeño en el ángulo que forma la costura del codo con la bocamanga”;
-falda: tipo tubo -con abertura para poder andar-, del mismo tejido que la chaquetilla y el largo hasta los tobillos.
-zapatos: de color negro

El escalafón se borda en el uniforme

Sobre el uniforme, los diplomáticos llevan bordadas las categorías de la carrera. Cuando así sucede, se incorporan bordados “a ambos lados de la pechera de la casaca y la chaquetilla, y en las bocamangas los distintivos correspondientes”. Los diferentes diseños que corresponden a las diferentes categorías y las normas de uso en los actos de servicio los dicta el Subsecretario del Departamento. La Orden Circular 3.222, de 28 de enero de 1998, describe de esta forma estos diferentes bordados:

-secretarios de embajada. “un bordado de palmas y hojas de roble en ochos” en cuello y bocamangas y los cantos de la casaca o chaquetilla rematados con canutillo y serreta”;
-consejeros de embajada: “un bordado de palmas y hojas de roble en ochos” en el cuello y en la bocamanga y los cantos de la casaca o chaquetilla rematados con canutillo y bodoque;
-ministros plenipotenciarios: “dos bordados de palmas y hojas de roble en ochos” en el cuello y en la bocamanga y los cantos de la casaca o chaquetilla rematados con canutillo y bodoque;
-embajadores: “dos bordados de palmas y hojas de roble en ochos” en el cuello y en la bocamanga, los cantos de la casaca o chaquetilla rematados con canutillo y bodoque y bordado de palmas en la pechera.

(Fotos: The Diplomat in Spain; Te interesa; ABC.es; )