Entregar premios sin olvidar la distancia

Entregar premios sin olvidar la distancia

Hemos visto ya en el blog que la distancia se impone no sólo en el día a día para combatir la pandemia. Es imprescindible en la organización de actos, pues no dejan -por naturaleza- de ser puntos de encuentro entre personas. Como el mundo sigue girando y no podemos parar las máquinas, también en este terreno ha habido que adaptarse. Es indudable que ya no son tantos como antes, pero los hay y son de todo tipo. Si el miércoles pasado vimos la firma de un MoU, este miércoles vamos a ver una entrega de premios: de los Premios Nacionales de la Industria de la Moda.

Los Premios Nacionales de la Industria de la Moda

Los Premios Nacionales de la Industria de la Moda  reconocen el trabajo de personas, instituciones, organizaciones, empresas e industrias que han logrado la excelencia empresarial en ese sector. Los promueve el Ministerio de Industria, Comercio y Turismo y van por su sexta edición. La convocatoria de los que se han entregado hace unas semanas se publicó en octubre de 2019 en el Boletín Oficial del Estado ( Orden por la que se convoca la Sexta Edición ) en las siguientes modalidades:

  1. A la Gran Empresa.
  2. Al Diseñador de Moda.
  3. Al Emprendimiento innovador.
  4. A la Industria de Cabecera.
  5. A la mejor Industria del Calzado.
  6. A la mejor Industria Textil y de la Confección.
  7. A la mejor Industria de Complementos o Accesorios de Moda.
  8. A la Comunicación.
  9. A la Promoción en la Industria de la Moda.

Siendo los dos primeros una distinción honorífica otorgada directamente por el Jurado. Por ser honoríficos no están sujetos al procedimiento de concurrencia competitiva y no se podrán mandar solicitudes de candidaturas.

Unos premios diferentes

El año pasado se entregaron en el transcurso de una gala en el Museo del Traje de Madrid. Con presencia de la reina doña Letizia y con más de 200 invitados entre representantes de diferentes empresas de moda, fabricantes, influencers, instituciones y sociedad. Para esta edición, también se contaba con doña Letizia, pero con muchos menos invitados.

Este año, estaba claro, que había que pensar en una forma distinta de entregarlos. Partiendo de la base inapelable de que son la manera de mostrar un buen hacer, una trayectoria, un proyecto… es impensable evitar la entrega y cambiarla por una foto sin el movimiento que da sentido al acto y la solemnidad que requiere el esfuerzo que se ensalza. Podría esperarse a mejor ocasión para la ceremonia, pero, también es importante transmitir una cierta normalidad y mostrar que en los momentos difíciles se pueden encontrar soluciones viables.

Por tanto, lo primero era exprimir el acto, sacarle el jugo y buscar la esencia. Lo que había que escenificar y los actores: entrega y galardón, por un lado;  premiados, jurado, ministerio y reina, por otro. Son imprescindibles. Después, había que buscar el local. Y, conocido el sitio, diseñar el ceremonial: desarrollo y contenido.

Dar los premios, ¿sin más?

En entregar los ocho galardones de este año -no hubo candidatos en todas las categoría- se tarda…¿20 minutos? Una cosa es tratar de hacer un acto ágil y otra, correr. Por ello, dándole unas vueltas, el contenido se completó con una mesa redonda. Moderaba por el secretario general de Industria y de la PYME, que es el departamento que promueve, dentro del Ministerio, estos premios. Y con participación de dos premiados y un premiado de honor. Sobre el escenario se montaron cuatro butacas. Eso que llamamos ahora, formato Davos.

Con esta incorporación, el guion del acto quedaba de la siguiente manera:

-recibimiento y saludo
-inicio del acto: bienvenida
-mesa redonda
-entrega de premios
-foto de familia

Estar y no estar en la entrega de premios

Poder estar en la sala depende del aforo permitido. El lugar elegido para la entrega de los galardones fue el salón de actos del complejo Cuzco en Madrid, que es donde se ubica el ministerio. Tiene 245 butacas pero reducidas a 47 por la pandemia.

Por tanto, la lista debía ser exacta y con todos los invitados ubicados en la sala, lo que obliga a confirmación escrupulosa.  Para “por si acaso”, ¡que siempre hay!, se reservaron unos cuantos sitios … Evidentemente, la primera fila quedaba cerrada con la Ministra y con la Reina.

Para los que no estaban en la sala, la entrega de premios se retransmitió por streaming y por el Canal You Tube del Ministerio de Industria, Comercio y Turismo.  Si alguno tiene interés, la ceremonia entera está colgada en este enlace.

Un escenario para los premios

Seña de identidad de estos galardones es la letra Ñ mayúscula de su logotipo: un enorme botón con la tilde característica y los colores rojo y gualda de nuestra bandera. Aparece en toda la cartelería y en las invitaciones y consecuentemente, tenía que estar en el escenario. Su colocación en el mismo, debido al tamaño de la pieza, admitía pocas dudas: en el lado derecho del mismo. El atril en ese lado es fijo y la rampa de acceso está a la izquierda. Y las cuatro butacas, más la pantalla para retransmitir el streaming, no dejaban mucho espacio y por tanto, poca duda. Porque, además, había un elemento que no podía faltar: los galardones. Su entrega es la base del acto.
  

Como puede apreciarse en la foto, marcaban la rampa de acceso al escenario.

Entregar los premios

Para el corazón del acto hubo que darle mucho a la cabeza. La COVID rondaba por encima de todas las ideas. Si estamos todo el día con el gel hidroalcohólico y el lavado de manos, ¿cómo dar un objeto a quien entrega y como dar un objeto a un premiado sin parar cada vez para higienizarnos? La encargada de dar, físicamente, el galardón era la reina doña Letizia. ¿Le ponemos guantes? ¿Le pasamos el gel? No eran soluciones que apeteciesen en absoluto. Parar es cortar. Los guantes son complejos de incluir. Así pues, decisión salomónica: se pidió un pequeño tótem, que se situaría en el escenario aprovechando el final de la mesa redonda y mientras se pasaba un video de los premiados. En un punto intermedio entre la posición que iba a ocupar la reina y el espacio reservado para el premiado. Sobre él,  “una mano anónima con guantes” iría depositando el premio a entregar mientras la presentadora nombraba al premiado.

   

Éste accedería al escenario, tomaría “el botón” y se situaría con él en la mano en el punto indicado para hacerse la foto. Está claro, que ensayar, hubo que ensayar. Y repetir. Muchas veces. Hasta cuadrar ese movimiento. Por supuesto, antes del ensayo, se envió a cada premiado una nota de protocolo explicándole este forma de entrega y se les citó antes de la hora para rematar. ¡Bueno! Como siempre…¡unos mejor que otros! La emoción del momento y los nervios le juegan a uno malas pasadas…

No hay entrega de premios sin foto de familia

Eso sí que no se puede evitar: es tan básica como el propio galardón. Problemas: premiados y autoridades sumaban 12 personas. Separadas entre sí metro y medio, sólo cinco personas se comían ya el largo del escenario.  Hubo que ir a tres filas: primera fila en el suelo; segunda sobre el escenario -la distancia se mide también hacia atrás- y la tercera, al fondo del mismo. Con el metro por delante y unos discretos puntos de color azul para resaltar sobre la moqueta negra, se marcaron las posiciones. Y se comprobó el tiro de cámara…. ¡sin fotos que lo atestiguen….es como si no hubiera entrega!

Hemos escogido este ángulo para que se pueda apreciar la ordenación sobre el escenario. Pero si alguno quiere otros ángulos y otros aspectos de este acto, este es el enlace a la web de la Casa de S.M. y, ¡por supuesto! las redes y las revistas del corazón dieron buena cuenta de esos otros detalles que gusta saber. Nosotros a lo nuestro.

(Fotos: propias)