Entre las recomendaciones que es frecuente hacerle a los políticos está la de que traten de identificarse afectivamente con una realidad ajena: es decir, recomiendan empatía. No es fácil a pesar de que lo parece, y por lo general se equivocan tratando infructuosamente de «identificarse», o incluso, «camuflarse» con «el pueblo llano», que no es lo mismo.



¡Buenos días! ¿Y eso está bien o mal? Por favor. Gracias.
Ni bien, ni mal. Es importante para un político la imagen que transmite y por ello se les pide que se «acerquen» a la gente; que ésta pueda sentirles como uno de ellos y no como alguien inalcanzable. Para ilustrar esta reflexión he utilizado una foto de Michelle Obama cuyo vestido es de una tela muy similar a la de las cortinas que tiene detrás. Y lo he hecho, precisamente para resaltar que «acercarse a la gente» no significa «mimetizarse con el paisaje», sino entender qué sienten y qué viven para poder ayudarles.
Hola. Está bien. Entendido. Gracias.