No es un dicho, ni un refrán. Ni siquiera es protocolo. Es pura lógica que aplicamos en casi cualquier circunstancia de nuestra vida familiar o laboral, por lo que ¡mucho más deberíamos de tenerlo en cuenta en los actos «con mesa» que organizamos!
Si para comer, reservaremos, al menos 70 cm. de espacio por cada comensal para evitar que unos a otros se metan el codo en el ojo o los cubiertos en el plato del vecino, en una presidencia deberíamos hacer lo mismo. Y no sólo por la comodidad de los que allí sentaremos -si el acto es largo, es fundamental- sino también porque la imagen cuenta. Pero lo mismo vale para «mesa grande; gente suficiente», porque la desproporción es, precisamente, lo que más llama la atención.
¿O no?
Presentación de nuevos ministros en Argentina: añado el enlace al vídeo porque la foto no es buena)(http://internacional.elpais.com/internacional/2013/11/18/actualidad/1384813627_957345.html?autoplay=1)
Pero en todas partes cuecen habas…





Reblogueó esto en Alvar Profesor EIP.
Gracias, Alvar!
Los que quedan fuera están totalmente marginados, podrían sentirse relegados. Mal por la organización en todos los casos.
Lo peor es la mala imagen que se transmite: improvisación, mala organización, descuido, falta de profesionalidad… ¡Desastroso!
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