13/06/2014

Mundial hasta en la sopa

Es viernes y se avecina un fin de semana veraniego… ¡y futbolero! Vamos a escuchar, ver y leer mucho sobre la Copa del Mundo. Todos los medios de comunicación dedicarán horas, páginas y esfuerzos a la competición. Sólo con ver el logotipo, sólo con escuchar la canción «del lagarto» ya sabemos de qué «va la vaina».

Eso es imagen. Comunicación. Mensaje emitido, mensaje recibido. Y por eso, cuando organizamos un acto, utilizamos estas mismas premisas para transmitir, desde la escenificación al detalle más pequeño, aquello que queremos «contar» a la sociedad, que debe estar representada en el grupo de invitados.

Y si hay que llegar a los rincones más lejanos y si hay que ser muy visuales para que nos entiendan utilicemos todas las técnicas, la creatividad e imaginación que esté en nuestras manos. No tiene por qué ser una inversión cara: hay formas eficaces y contundentes para conseguirlo.

Sacerdote Brasil

¡Feliz viernes!

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2 comentarios en “Mundial hasta en la sopa”

  1. Aunque el post transmite lo que debe, y cómo siempre nos enseña de un modo ameno y muy didáctico. He de decir que esta foto me escandaliza, pues es una intromisión de un asunto absolutamente temporal ( y vanal como no puede dejar de serlo un mundial de fútbol) en el corazón de lo sagrado.

    ¿Qué diferencia hay entre esto y construir un becerro de oro?

    Si viera a mis sacerdotes vestidos así, no me quedaría más remedio que hacerme luterano.

    ¡Qué tengas un buen fin de semana!

    1. Siento que lo tomes como un escándalo. Desde luego, nuestra intención no es banalizar absolutamente nada y menos cuestiones de conciencia que son tan íntimas de las personas y que merecen todo el respeto del mundo. Por el contrario a lo que tu opinas, yo creo que es una estupenda forma de enseñar que Dios está en todas partes, que no deja de ser básico en la enseñanza de la fe católica. No es nada sencillo enseñar y transmitir una confesión en lugares tan complejos como lo son muchos países del mundo, infinitos pueblos y barrios de todo el planeta. Que al sacerdote de esta parroquia brasileña se le haya ocurrido esta idea sólo me indica que quiere llegar a todos sus fieles haciéndoles ver que a pesar del fútbol -que es el Gran Becerro de Oro de nuestros tiempos- no deben olvidar que los hombres estamos hechos de carne y alma.

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