Protocolo y muletas

Este año, ¡vaya por Dios!, es el año del político y la muleta. En el estricto sentido de la palabra: entre las del rey y las de la Sra. Merkel hay que reconocer que llevamos meses con las muletas en boca de todos.

En alguna tertulia hemos oído preguntarse a los tertulianos, bien coreados por presentadores, sobre lo que «manda el protocolo» en estos casos. Francamente, es una obviedad, pero el protocolo no manda. Y obviamente también, no hay capítulo alguno en los manuales, reglamentos, leyes, normas  o costumbres inveteredas dedicado al «Protocolo de la muleta». ¡Valiente estupidez, me diréis!

Pues si, pero si alguién es capaz de preguntase por lo que «manda el protocolo» será que piensa que está por escrito en alguna parte. Es una más: una más de las anécdotas de nuestro día a día, pero también un toque de atención para los que trabajamos en esta disciplina: difundamos nuestro trabajo para que nadie tenga dudas.

Ayudar al Rey o a la Sra. Merkel a colocarse en la foto, a moverse con más comodidad o a sentarse en una silla sólo es cortesía o buena educación. Y debería venir de familia. No de manual.

Con hollande antes de reunión sobre UcraniaMuletas

Ayudando a sujetar las muletas

muletas3

http://www.huffingtonpost.es/2014/01/06/rey-pascua-militar_n_4547842.html

 

(A partir del segundo 33, se puede observar al Ayudante de Campo de SM, recogiendo las muletas y colocándolas contra la parde a la derecha de los tronos)