No cabe duda, que la vida de nuestras autoridades, nacionales y extranjeras, es dura: hay mucho trabajo que hacer y muchos sitios a los que ir. Malo es madrugar, pero peor es no poderte echar un sueñecito, aunque sea en el sillón, después de comer.
Y si no se tiene cuidado, además de pasarlo mal, ¡que el sueño es muy traicionero!, encima sales en la prensa…

La princesa Marie de Dinamarca dormida en apertura del parlamento danés.
El ex ministro José Blanco en el Congreso

Berlusconi en el congreso italiano





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