No es cuestión de morirse de sed. Pero siempre hay un término medio muy aceptable entre cubrir con soltura la necesidad de beber de los que se reúnen a trabajar en una mesa y la decoración con botellitas de agua que parece que se impone.
No sólo es hacerle publicidad gratuita a la marca, es quitar protagonismo a las personas para dársela al agua: en la imagen final que quede en los medios de comunicación estará ya para siempre la botella antes que la persona.
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Es cierto, parece que son los patrocinadores. ¡Esas etiquetas!
¿Cuál sería la mejor sugerencia para la organización
– Pequeñas jarritas de agua.
– Servicio aparte con personal que sirva lo necesario o
– Permitir las fotografías al inicio de la reunión y colocar después el resto de las botellas y el menaje?
Depende del tipo de acto. Si es una firma de convenio, no veo necesidad de aguas; si es un desayuno de trabajo, foto antes; si son reuniones de trabajo, jarras/jarritas de agua y siempre la foto antes de empezar. Si además se va a servir café, personal de servicio que vaya poniendo las tazas según vayan preguntando y se retiren, dejando termos y resto del servicio en mesas de apoyo o carritos. Y siempre después de las fotos. El jefe de protocolo estaría atento a la operación y esperaría a que estuvieran servidas las tazas para ya salir con todo el personal y cerrar la puerta. Lo ideal, es que alguna de las personas que participan en la reunión esté en contacto con dicho jefe de protocolo por si la sala necesitara cualquier cosa durante la reunión.
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