En verano…¡todos fresquitos!

En verano…¡todos fresquitos!

Ya os lo decíamos el lunes…¡llega la primera ola de calor del verano! Aunque los aires acondicionados ayuden, aunque sepamos que hay que beber mucha agua, aunque busquemos la sombra, comamos ligeros y no hagamos deportes extremos a las tres de la tarde…¡nadie nos evita los calores del trabajo! Ir a trabajar y no pasar calor es una meta que se antoja difícil. No podemos -en la enoooooorme mayoría de los casos- ir en bermudas y chanclas a la oficina. ¡De la corbata a la camisa hawaiana hay mucho trecho! ¿Podemos hacer algo? Siempre se puede. No será el Bálsamo de Fierabrás*, pero contra el calor de verano…ropa de verano. De toda la vida: volver a los clásicos siempre tiene sus ventajas. Es momento de linos, algodones, hilo…

Sabiendo, como sabemos o deberíamos saber, que vestirse adecuadamente es un signo de respeto, y que es lo que debe prevalecer, vamos a intentar acercarnos a los usos y costumbres actuales y a adecuarnos a las circunstancias. Somos conscientes de la relajación en el vestir…. Pero lo uno, no quita lo otro:  serán, simplemente unas sencillas pautas…pautas de verano.

Si el verano debe ser formal…

Hay muchos trabajos modelo “de cara al cliente“. Son los que hemos llamado de verano formal. Si la empresa no tiene uniforme -que es como se salva en muchos casos el problema de unir formalidad-  lo ideal es aplicar los mismos criterios que se utilizan para la uniformidad veraniega: tejidos de los trajes y chaquetas más ligeros y camisas de manga corta. Ellas sin medias, pero ellos deberían llevar calcetines. Aunque se haya puesto de moda lucir el tobillo…

Para los hombrestrajes frescos y de colores más claros, si quitarse la corbata no es una opción. Si en vez del clásico traje masculino -pantalón y chaqueta iguales- se prefiere combinar ambas prendas, hay americanas de hilo, por ejemplo, para combinar con diferentes pantalones. Lo más importante en estos casos es encontrar el tejido adecuado. Por suerte hay mucha oferta.

     

Para las mujeres: para aquellas que no pueden renunciar al traje de chaqueta también, como en el caso de los hombres, los hay pensados para el verano. De formas similares a los modelos y diseños de invierno, muchos de ellos con manga corta, y confeccionados con tejidos más frescos. Los estampados y los colores más claros marcan la diferencia. Si se prefieren con pantalón, hay que recordar que deben ser de vestir. Son adecuados también los vestidos, siempre y cuando no sean playeros.

Si el verano puede ser informal…

Para los hombres: que pueden prescindir del traje, (del que conviene recordar que no por quitarse la corbata se pasa de formal a informal) la opción son los pantalones de pinzas, planchados, o incluso “tipo chinos” de algodón, también de colores claros, y camisas tipo polo. Nosotros no somos muy fans de las camisas de manga corta, pero es una cuestión personal. Es una prenda más para ir alternando con el “polo”. El calzado adecuado es el mocasín. En verano son muy agradecidos los de ante, piel vuelta o nobuk. Como en el caso de los calcetines mencionados en el apartado formal, la moda manda mucho: este año se impone llevar zapatillas deportivas….

    

Para las mujeres: la prenda estrella en la oficina en verano es el vestido. De manga corta, colores y estampados, diseños y formas variadas. Largo a la rodilla o justo por debajo, zapato plano, de tacón medio o sandalias (¡no olvidarse de la pedicura y de los talones!!) Los de tirantes, mejor no.

   

Perfecta es también la combinación de falda o pantalón con blusas o camisas de hilo, algodón, lino o cualquier tejido fresco.

 

Lo que no es de rigor en la oficina aunque sea verano ….

…y por mucho calor que haga,es:

En los hombres: deberían olvidarse de pantalones cortos, del tipo “bermudas” o “piratas”; camisetas -ni lisas, ni con dibujos-; sandalias -con y sin calcetines-, chanclas,  “deportivas” de todo tipo y gorras.

En las mujeres: siempre es más difícil delimitar la indumentaria femenina adecuada para cualquier circunstancia porque la moda manda mucho en el armario femenino. Pero aun así, deberían evitarse los pantalones muy cortos, tipo short; los vestidos con tirantes de estilo muy playero; los tops que enseñan ombligo; el largo “muy mini” y las chanclas, aunque ¡menuda pelea cuando las sandalias son de “de dedo”! No son lo mismo.

Es verdad que no todas las oficinas son iguales y que no en todas partes se tolera lo mismo. Cada uno de nosotros sabemos en qué tipo de empresa trabajamos. A ella adaptaremos nuestra ropa en verano. Y aunque la moda cuenta,  la etiqueta no varía. Las tendencias de cada momento no aplican. Nada asegura que dentro de un tiempo las cosas sean otras, pero hoy por hoy, algunos pueden jugarse el puesto de trabajo por estar a la última. Como ya escribimos en enero de 2017: moda y protocolo no son palabras sinónimas. Y etiqueta, tampoco.

 

 

*El ingenioso hidalgo don Quijote de La Mancha: capítulo X

 

(Portada: Detalle del mosaico de la Sala de las Diez Mujeres, Villa romana del Casale (Italia) (stevegeer / Getty Images/iStockphoto)